PASÓ EL DUELO,
PERO NO LA LUCHA
El pasado 5 de marzo,
se hizo público el deceso del Presidente de la República Bolivariana de
Venezuela, Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, y el Gobierno del Estado
Plurinacional de Bolivia declaró duelo por siete días en todo el territorio
boliviano sin suspensión de actividades.
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| Hugo Chávez y Evo Morales |
Ha transcurrido el
duelo que se había decretado y corresponde hacer un sereno balance de todo
cuanto pueda suceder en la República Bolivariana de Venezuela y su relación con
Bolivia, especialmente debido a la estrecha relación personal y política entre los
Presidentes Evo Morales y Hugo Chávez.
Una primera
referencia importante a tener en cuenta, es el verificativo de las elecciones en
Venezuela el próximo mes y de las cuales se sabrá quién es su próximo
mandatario, Nicolás Maduro del oficialismo o Henrique Capriles de la oposición.
La premura del
calendario electoral venezolano no da margen para una campaña prolongada, sino
intensiva. Nicolás Maduro apostando a la imagen del Comandante Chávez, las
consignas y logros del proceso revolucionario y eventualmente, a un voto
póstumo del electorado venezolano por el extinto Presidente, además del aparato
estatal de campaña; mientras que, Henrique Capriles apostando a un relevo político
con el apoyo de la oposición aglutinada en la denominada “mesa de la unidad”,
el voto desconcertado e indiferente y los eventuales desaciertos del
oficialismo, además del financiamiento interno y externo de la derecha
antichavista.
Si triunfa Maduro,
habrá sido el mejor homenaje del pueblo venezolano a Chávez, porque implicará
un reconocimiento evidente a su obra, ejemplo, liderazgo, y también querrá
decir que el trabajo político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV),
dio frutos en el convencimiento del pueblo, mostrando su capacidad de
movilización, organización y respuesta al imperialismo, consecuente con el
proyecto chavista de construcción del Socialismo del siglo XXI; pero, si quien
ganara fuera Capriles, podría significar un eventual agotamiento del proceso
revolucionario y no necesariamente por los embates externos, sino lo que sería
peor, por las propias incongruencias o debilidades del equipo cercano a Chávez.
Ese resultado
electoral, también en buenas cuentas acabaría siendo un referéndum del accionar
político de Chávez en la escena política internacional, pues el triunfo del
oficialismo supondría la aprobación de su política de cooperación y solidaridad
internacionalista enmarcada en los procesos de integración y los tratados de
comercio de los pueblos, y una eventual derrota del chavismo, podría suponer un
endurecimiento del nuevo régimen que acabe aislando a Venezuela del contexto
internacional a cambio de la complacencia y el ala protectora del imperio
estadounidense.
En caso de ganar
Nicolás Maduro, debería tener en cuenta que la República Bolivariana de
Venezuela fue una con Chávez, pero sin él, debería ser la misma, en
concertación, porque ganando con el voto póstumo no sería sostenible el
proceso, en tanto que si el voto fuese a convicción política del pueblo, el
proceso tendría aliento para rato; si por el contrario, la victoria fuese de Henrique Capriles, está claro que tendría que lidiar con sectores internos de la
misma oposición, que desde el ala radical pretenderían borrar las huellas
principalmente sociales de la gesta libertaria y revolucionaria chavista, sin
embargo, si las lograra seducir con un discurso moderado, no tendría que poner
en duda las conquistas chavistas para la gente más humilde, dentro y fuera de
Venezuela.
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| Nicolás Maduro y Henrique Capriles |
Los proyectos de
integración latinoamericana (ALBA-TCP, UNASUR, MERCOSUR, etc.), la inseguridad
ciudadana y la situación de las personas privadas de libertad, los planes y
proyectos sociales a favor de las personas más necesitadas, los proyectos
productivos de los emprendimientos estatales, el nivel de precios de los
hidrocarburos y el manejo de la estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad
Anónima), serán entre otros, los temas en los que el pueblo venezolano deba
distinguir dos maneras y lógicas de hacer gestión, y un acápite especial
deberían merecer en el debate, los programas de cooperación al exterior y los
compromisos contraídos en diferentes contextos.
Es precisamente esta
última parte de la agenda que nos interesa, pues es bien sabido que el Presidente
Hugo Rafael Chávez Frías, fue un pilar fundamental en el sostenimiento del
Proceso de Cambio en Bolivia, no sólo por los acuerdos económico-comerciales y
el financiamiento de proyectos productivos y de construcción de obras sociales,
sino también por el apoyo político mutuo en temas de interés conjunto en los
foros internacionales.
La oposición
boliviana ya ha mostrado su interés por el destino de los recursos económicos
que Venezuela ha destinado a Bolivia, las condiciones y cláusulas contractuales
que obligan a dichas sumas recibidas y más allá de las diferencias políticas
que pudieran existir, es bueno que el país sepa con total transparencia las
condiciones y el uso que se ha dado a dichos recursos, porque nos debe
interesar dos cosas: el impacto social de la presencia estatal con diversos
proyectos en todas las comunidades y poblaciones del país y la transparencia en
su uso en el marco de la lucha frontal contra la corrupción.
En lo que respecta a
las coincidencias políticas de ambos procesos revolucionarios en temas de
interés conjunto ante los foros internacionales, es evidente que la historia
incesante de la humanidad, expresada en las luchas de los pueblos, habrá de
seguir asombrándonos con proezas en diferentes lugares del mundo, en la construcción
de un orden internacional distinto en lo económico y en lo político.
La Paz, 13 de Marzo de 2013.


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