Blog oficial de Eduardo H. Maldonado Iporre, Senador por Potosí en la Asamblea Legislativa Plurinacional
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miércoles, 13 de marzo de 2013

Nuestra Opinión


PASÓ EL DUELO, 
PERO NO LA LUCHA

El pasado 5 de marzo, se hizo público el deceso del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, y el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia declaró duelo por siete días en todo el territorio boliviano sin suspensión de actividades.
Hugo Chávez y Evo Morales
Ha transcurrido el duelo que se había decretado y corresponde hacer un sereno balance de todo cuanto pueda suceder en la República Bolivariana de Venezuela y su relación con Bolivia, especialmente debido a la estrecha relación personal y política entre los Presidentes Evo Morales y Hugo Chávez.
Una primera referencia importante a tener en cuenta, es el verificativo de las elecciones en Venezuela el próximo mes y de las cuales se sabrá quién es su próximo mandatario, Nicolás Maduro del oficialismo o Henrique Capriles de la oposición.
La premura del calendario electoral venezolano no da margen para una campaña prolongada, sino intensiva. Nicolás Maduro apostando a la imagen del Comandante Chávez, las consignas y logros del proceso revolucionario y eventualmente, a un voto póstumo del electorado venezolano por el extinto Presidente, además del aparato estatal de campaña; mientras que, Henrique Capriles apostando a un relevo político con el apoyo de la oposición aglutinada en la denominada “mesa de la unidad”, el voto desconcertado e indiferente y los eventuales desaciertos del oficialismo, además del financiamiento interno y externo de la derecha antichavista.
Si triunfa Maduro, habrá sido el mejor homenaje del pueblo venezolano a Chávez, porque implicará un reconocimiento evidente a su obra, ejemplo, liderazgo, y también querrá decir que el trabajo político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), dio frutos en el convencimiento del pueblo, mostrando su capacidad de movilización, organización y respuesta al imperialismo, consecuente con el proyecto chavista de construcción del Socialismo del siglo XXI; pero, si quien ganara fuera Capriles, podría significar un eventual agotamiento del proceso revolucionario y no necesariamente por los embates externos, sino lo que sería peor, por las propias incongruencias o debilidades del equipo cercano a Chávez.
Ese resultado electoral, también en buenas cuentas acabaría siendo un referéndum del accionar político de Chávez en la escena política internacional, pues el triunfo del oficialismo supondría la aprobación de su política de cooperación y solidaridad internacionalista enmarcada en los procesos de integración y los tratados de comercio de los pueblos, y una eventual derrota del chavismo, podría suponer un endurecimiento del nuevo régimen que acabe aislando a Venezuela del contexto internacional a cambio de la complacencia y el ala protectora del imperio estadounidense.
En caso de ganar Nicolás Maduro, debería tener en cuenta que la República Bolivariana de Venezuela fue una con Chávez, pero sin él, debería ser la misma, en concertación, porque ganando con el voto póstumo no sería sostenible el proceso, en tanto que si el voto fuese a convicción política del pueblo, el proceso tendría aliento para rato; si por el contrario, la victoria fuese de Henrique Capriles, está claro que tendría que lidiar con sectores internos de la misma oposición, que desde el ala radical pretenderían borrar las huellas principalmente sociales de la gesta libertaria y revolucionaria chavista, sin embargo, si las lograra seducir con un discurso moderado, no tendría que poner en duda las conquistas chavistas para la gente más humilde, dentro y fuera de Venezuela.

Nicolás Maduro y Henrique Capriles
Los proyectos de integración latinoamericana (ALBA-TCP, UNASUR, MERCOSUR, etc.), la inseguridad ciudadana y la situación de las personas privadas de libertad, los planes y proyectos sociales a favor de las personas más necesitadas, los proyectos productivos de los emprendimientos estatales, el nivel de precios de los hidrocarburos y el manejo de la estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima), serán entre otros, los temas en los que el pueblo venezolano deba distinguir dos maneras y lógicas de hacer gestión, y un acápite especial deberían merecer en el debate, los programas de cooperación al exterior y los compromisos contraídos en diferentes contextos.
Es precisamente esta última parte de la agenda que nos interesa, pues es bien sabido que el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, fue un pilar fundamental en el sostenimiento del Proceso de Cambio en Bolivia, no sólo por los acuerdos económico-comerciales y el financiamiento de proyectos productivos y de construcción de obras sociales, sino también por el apoyo político mutuo en temas de interés conjunto en los foros internacionales.
La oposición boliviana ya ha mostrado su interés por el destino de los recursos económicos que Venezuela ha destinado a Bolivia, las condiciones y cláusulas contractuales que obligan a dichas sumas recibidas y más allá de las diferencias políticas que pudieran existir, es bueno que el país sepa con total transparencia las condiciones y el uso que se ha dado a dichos recursos, porque nos debe interesar dos cosas: el impacto social de la presencia estatal con diversos proyectos en todas las comunidades y poblaciones del país y la transparencia en su uso en el marco de la lucha frontal contra la corrupción.
En lo que respecta a las coincidencias políticas de ambos procesos revolucionarios en temas de interés conjunto ante los foros internacionales, es evidente que la historia incesante de la humanidad, expresada en las luchas de los pueblos, habrá de seguir asombrándonos con proezas en diferentes lugares del mundo, en la construcción de un orden internacional distinto en lo económico y en lo político.
La Paz, 13 de Marzo de 2013.

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