SALVOCONDUCTO SUJETO A EXPULSIÓN/EXTRADICCIÓN
Hace un año atrás, el Senador Roger Pinto se acogió a la
figura del asilo político en la embajada de Brasil.
Desde entonces, Brasil destacó emisarios gubernamentales
para tratar el tema con la Cancillería de Bolivia pero, la negativa a conceder
el salvoconducto se mantuvo invariable, fundándose en el hecho de que el
Senador Pinto está siendo procesado ante la justicia boliviana por diversos delitos,
principalmente de corrupción.
De acuerdo a la
normativa internacional, la institución del asilo político no puede prosperar cuando
se trata de evadir las responsabilidades que un ciudadano tiene con la justicia
de su país y, sin embargo, también reconoce que la potestad de calificación del
asilo es atribución privativa del Estado que concede el asilo valorando todas
las circunstancias que informan al caso concreto.
A un año del encierro del asambleísta boliviano en la
embajada de Brasil en Bolivia, es por
demás evidente el lobby de la derecha continental y, particularmente los
círculos parlamentarios de la derecha brasileña, están insistiendo en presionar
al gobierno de Dilma Roussef, inclusive con la interposición de un recurso
de habeas corpus ante estrados judiciales del vecino país con el único afán de
entorpecer las relaciones boliviano-brasileñas.
Bolivia y Brasil deben reconocer que este tema ha
adquirido connotaciones que incomodan y hasta tensionan innecesariamente la relación
bilateral, pues hay que tener en cuenta que somos socios comerciales en la
compra-venta del gas boliviano y que entre otras cosas Bolivia pretende ingresar al MERCOSUR para lo que debe contar con la
ratificación de los parlamentos de los países integrantes –no olvidemos lo
sucedido con el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y que tuvo que enfrentar el
bloqueo de la derecha parlamentaria del Paraguay-, por su parte, es por demás
evidente que la estratégica posición
geográfica de Bolivia en el cono sur de América es fundamental para concretar
los principales canales comerciales que permitan el paso de mercaderías entre
los océanos Pacífico y Atlántico, para citar sólo algunos temas de los
muchos que deben interesar en nuestras relaciones bilaterales.
El caso Pinto está siendo utilizado por la derecha de
ambos países y los gobiernos de izquierda que han mantenido una relación
amigable y cordial no pueden ingresar a ese juego, por lo que están obligados a retomar la iniciativa y buscar una
fórmula de solución que permita superar este impasse diplomático, en el marco
del derecho internacional y el respeto a la soberanía de ambos países.
El equipo que asesora al Presidente Morales debe
considerar alternativas que coadyuven en la solución y no en agravar el
problema, por lo que desde estas líneas me
permito proponer la otorgación del respectivo salvoconducto a condición de que
el Brasil comprometa su inmediata expulsión y/o extradición para entregarlo a
las autoridades bolivianas, en la eventualidad que la justicia boliviana
encontrara culpable y condenara con sentencia firme al ciudadano Roger Pinto.
Se trata de que busquemos la fórmula por la cual salgamos ganando ambos países.
La Paz, 28 de Mayo de 2013.

Considero una muy buena sugerencia que se sigan los pasos legales de secuencia lógica y que sí tiene cosas que responder lo haga donde corresponda y ahí si no tiene culpa y según el proceso legal que corresponda saldrá libre por ser este el privilegio más grande de todo ser humano, de lo contrario seguirá auto flagelándose y quitándose su propia libertad.
ResponderEliminarCreo que es la major solucion,ademas de correcta y asi no se daña ni interfiere en la relacion entre Brasil y Bolivia (GNLN)
ResponderEliminarDe inicio un saludo cordial a José Antonio y a quién suscribe como Anónimo, les agradezco sus comentarios. Habrá que estar atentos a qué sucede con este hecho, lo único que podría añadir es que hay que velar por el interés nacional por encima de cualquier otra consideración. Atentamente. Eduardo Maldonado
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